El método pedagógico cuida de que cada periodo de
trabajo consiga metas claras y cumpla objetivos concretos. Cada sesión
tiene una duración de cinco horas, desarrolladas con un único
profesor; es el tiempo necesario para agotar un tema sobre el que se alcanzará
un aprendizaje.
Para cada sesión, días antes los alumnos han de realizar un trabajo
previo: afrontar un caso práctico, una situación problema real
que se les plantea, con la sola ayuda de su experiencia y el material técnico
de apoyo que se les facilita, sin haber recibido parte de la teoría asociada
al problema del caso.
Cada sesión se divide en tres fases:
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Con las dudas lógicas que el caso les generó en el
intento de resolución, el alumno espera la clase teórica, que
dura aproximadamente un tercio de la sesión; en ella el profesor entregará
lo esencial del conocimiento y las claves relacionadas con el caso y el tema
del día.
Este proceso inverso de aprendizaje acelera la comprensión de conceptos
y adquisición de conocimientos. Al haber pensado anticipadamente el alumno
sobre los aspectos relevantes del caso práctico, las preguntas son más
vivas y el nivel de interés por la clase aumenta considerablemente.
Se desarrolla en el tercio central de la sesión; los grupos se
distribuyen en salas de trabajo y el profesor rota entre ellas, aclarando las
dudas de cada grupo, reforzando con nuevo conocimiento, dando apoyo metodológico
y observando qué diagnósticos sobre el problema que el caso plantea ha hecho
el grupo, si el problema está bien identificado y si las alternativas de solución
al problema están razonablemente desarrolladas.
En esta fase es obligado que los miembros de cada grupo hayan llegado a un consenso,
porque sólo se pueden llevar propuestas unificadas al debate plenario. Este
planteamiento obliga a aprender a negociar, consensuar y aglutinar propuestas.
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En este último tercio de la sesión, con el alumno
como protagonista, el profesor, con sus preguntas, tiene la misión de
conducir la discusión para centrarla en los aspectos más relevantes
y esenciales del problema.
El profesor ayuda a extraer las conclusiones que se convertirán en los
objetivos de aprendizaje del día; estas conclusiones en muchas ocasiones
demuestran que no hay una solución única a un problema empresarial;
y los alumnos perciben que son ellos quienes han construido el conocimiento,
de modo práctico y aplicado; que han aprehendido el conocimiento a través
de su aplicación.