Mediante una combinación de varios sistemas, el alumno será consciente en todo momento de su situación de aprendizaje, de su avance o de aquello a lo que necesitará dedicar más tiempo y esfuerzo. Son tres las formas de evaluación:
A través del método activo que caracteriza cada una de las sesiones, los alumnos tienen que comprometerse con el desarrollo y el éxito de las mismas, participando en los casos prácticos que diariamente se debaten en el aula. Mediante esta participación, el profesor tiene la oportunidad de evaluar a cada alumno de forma continua e individualizada.
La asistencia y horarios, durante el programa, son de obligado
cumplimiento y se vigilan de forma estricta. Para obtener el grado master es
necesario asistir como mínimo al 80% del tiempo lectivo previsto en el
mismo. El alumno será informado periódicamente de su situación
en lo que a asistencia se refiere y si ésta le situara al límite
del mínimo exigido, se valorarán personalmente las causas con
él y la manera de resolverlas.
El acceso al aula se cierra diez minutos después de comenzar cada sesión,
permitiéndose la entrada, en esa franja de tiempo, previa la consideración
de la coordinación de cursos. En caso de que el alumno no llegue puntual,
no podrá incorporarse a la sesión hasta el primer descanso y le
será contabilizado un 50% de inasistencia.
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Aproximadamente con un mes de antelación antes de la prueba trimestral,
de la que se realizan tres al año, el alumno recibirá un caso práctico o una
propuesta de trabajo de campo que tendrá que realizar con su grupo de trabajo.
El grupo preparará en equipo un documento, que será leído y evaluado por el
profesorado y que posteriormente será presentado y defendido frente a un tribunal
de tres profesores. La defensa y discusión ante el tribunal requiere la participación
de todos los miembros del grupo y ajustarse a un tiempo establecido.
El proyecto fin de máster es la culminación del trabajo total que el alumno tiene que hacer a lo largo del Programa y por ello es obligatorio. La Escuela deja transcurrir la mitad del período lectivo para que los alumnos vayan conociéndose entre sí y hayan adquirido un conocimiento suficiente para abordar el inicio del proyecto.
El proyecto fin de máster es una idea original de empresa
que los alumnos tienen que construir y desarrollar de principio a fin. Para
ello, se les pedirá que se agrupen espontáneamente, formando equipos
de tres miembros.
Así como el primer grupo de trabajo al que el alumno pertenece es elegido
por la Escuela, siguiendo el criterio de que normalmente uno no elige a sus
compañeros de trabajo, en el caso del grupo de proyecto final los alumnos
sí se eligen entre sí, por la misma razón que uno elige
a sus socios para una aventura empresarial.
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En el plazo de un mes, y recurriendo a la asesoría de los
profesores si así lo desean, los alumnos presentarán a la dirección
académica un documento, con la idea empresarial que pretenden desarrollar,
que debe ser original y razonablemente viable para conseguir su aprobación.
Aceptado el proyecto y el grupo por la dirección académica, se
asignará un tutor permanente, elegido entre el claustro, por su experiencia
y conocimiento cercano al sector empresarial elegido por los alumnos. El tutor
seguirá al grupo y le dará apoyo metodológico hasta la
entrega del proyecto.
El último acto del master es defender el proyecto ante un tribunal, donde
se encontrarán con tres profesores y un secretario que valorarán
el mismo, situándose en una posición de grupo de inversores.
Durante la presentación, los alumnos también afrontan el reto
de ser buenos comunicadores, de presentar sus ideas en forma persuasiva y en
el tiempo asignado y de responder a las preguntas que les hará el tribunal
en la defensa de su proyecto.